No esperes más por tu milagro ¡Hay algo más que hacer! Lucas 9

En nuestro mensaje de hoy vamos hablar un poco de Lucas 9, y tal como dice el título te quiero animar a que no esperes más por tu milagro ¡Sé que parece una locura! pero te invito a leer este mensaje corto para que me entiendas.

MENSAJE DE HOY – para ser libre de la enfermedad, deuda, tormento… necesitas la autoridad y poder que solo Dios puede delegar. No esperes que se la delegue a otro para que venga hacerte libre, mejor sé tú mismo quien la reciba y comienza a orar para que Dios haga el milagro, ya no orando solo como el afectado y necesitado sino como el instrumento autorizado por Dios para sacar todo espíritu inmundo de tu vida.
Ya quedará de parte de Dios si es su voluntad que seas libre por medio de ti mismo, o terminará utilizando un instrumento más, pero lo importante es que no te quedaste esperando sino que recibiste algo nuevo de Dios de ayuda para ti y para otras personas ¡Pasaste de ser un necesitado a ser alguien que cumple el propósito de Dios en su vida!

Si no tienes mucho tiempo, enn resumidas cuentas ese es nuestro mensaje de hoy, toma la autoridad y poder que Jesús delega (Lucas 9) y comienza a trabajar en el propósito de Dios ¡No solo esperes! Si deseas leer el mensaje ampliado, lo puedes hacer debajo ¡Bendiciones!

Mensaje ampliado de Lucas 9 y ser un instrumento de Dios

No está mal esperar por tu milagro, lo que si está mal es esperar cuando Dios te ha enviado a provocar el milagro. Si bien es cierto que hay momentos para esperar, hay otros momentos que Dios está esperando que en obediencia hagas lo que te ha enviado, tanto para bendecirte a ti como a otras personas ¿Dios te habrá dicho que solamente esperes tu milagro o te ha ordenado algo más?

Los primeros versículos de Lucas 9 nos habla de Jesús dando autoridad a sus discípulos, enviándolos a predicar el evangelio y a sanar enfermos ¿Y qué tiene que ver eso con el tema? Veamos:

Lucas 9 muestra un tipo de persona que bendice y no solo es bendecido

Nuestro mensaje de hoy busca que como creyente no paralices tu vida en espera de un milagro, de manera que el centro de todo sea esperar, esperar y esperar ¡No hacer nada más! ignorando totalmente que Dios quiere más que tenerte allí sentado esperando.

Dios quiere entregarte autoridad y enviarte para ser un instrumento en sus manos para provocar milagros en ti y en otras personas. ¿Qué tiene que ver esto con el milagro que estás esperando? parece que nada, pero satanás es astuto y puede utilizar esa espera en una parálisis del propósito que Dios tiene para ti.

No esperes más por tu milagro ¡Hay algo más que hacer! Lucas 9

Mientras tu esperas sentado que Dios haga un milagro por ti, o que envíe una persona para que lo haga, hay otros diciendo “Señor envíame a mi, dame ese poder y esa autoridad sobre todos los demonios y enfermedades”.

No se si aún  me comprendes, pero oro a Dios porque si logres captar en todo tu ser lo que trato de decir: para ser libre de la enfermedad, deuda, tormento… necesitas la autoridad y poder que solo Dios puede delegar. No esperes que se la delegue a otro para que venga hacerte libre, mejor sé tú mismo quien la reciba y comienza a orar para que Dios haga el milagro, ya no orando solo como el afectado y necesitado sino como el instrumento autorizado por Dios para sacar todo espíritu inmundo de tu vida.

Ya quedará de parte de Dios si es su voluntad que seas libre por medio de ti mismo, o terminará utilizando un instrumento más, pero lo importante es que no te quedaste esperando sino que recibiste algo nuevo de Dios de ayuda para ti y para otras personas ¡Pasaste de ser un necesitado a ser alguien que cumple el propósito de Dios en su vida!

Sé un enviado de Dios, deja de esperar solo tu milagro y procura las herramientas de Dios para provocar milagros tanto en tu vida como en otras personas, poniendo por delante siempre lo que dice Lucas 9 que es predicar el Reino de Dios.

Oremos juntos

Señor mi Dios, te pido en el nombre de nuestro Señor JesuCristo que quites toda parálisis de mi vida, y que el milagro que estoy esperando no ocupe tu lugar. Quiero que tu seas el centro de mi vida, obedecerte y ser un instrumento en tus manos.

Te pido que me enseñes y capacites para no solo ser de los que esperan un milagro, sino de los que reciben autoridad y poder para echar fuera demonios y sanar enfermedades. Hoy recibo esa autoridad y poder. Pon en mi corazón ese anhelo y pasión por predicar tu evangelio y que por encima de cualquier necesidad personal ese sea mi objetivo ¡Ayúdame! hoy decido ser un enviado en el nombre de Jesucristo ¡Amén!

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