¿Eres un cristiano genuino? ¿Nuestra vida cristiana se limita a las reuniones en el local? Claro que no. Y aunque parezca algo obvio, sigue leyendo, porque vas a notar que no lo es tanto.
Muchos estamos entrenados para ser buenos cristianos en las reuniones, eventos y convocatorias, pero no para vivir la fe cristiana fuera de ellos. Y prueba de ello es que:
- No servimos cuando la iglesia local no organiza alguna actividad.
- Si salimos del país o de nuestra ciudad por motivos de trabajo (u otros), nos apartamos de la fe o sentimos que ya no somos iglesia.
- Aun estando en nuestra ciudad, cuando dejamos de asistir a la congregación por motivos de peso, sentimos que nuestra vida cristiana ha sido puesta en pausa.
- Tenemos un comportamiento en el local y otro en nuestra casa.
- En tiempos de pandemia, como los que nos tocó vivir, sentimos que nuestra vida cristiana se ha limitado porque se cerraron los locales.
Y cuando digo “entrenados”, no lo digo para culpar a otros:
“Es culpa de mi pastor, de mi líder…” o “es culpa de las personas que dependen solo de nosotros como pastores”.
Por el contrario, se trata de reconocer una realidad y comenzar a trabajar para mejorarla: tanto líderes como creyentes debemos promover una fe que vaya más allá de nuestras instalaciones, y accionar en consecuencia.
La clave para ser un cristiano genuino
Antes que cualquier otro consejo, lo primero que debemos tener en cuenta es que debemos nacer de nuevo en Cristo.
Todo lo que hagamos por nuestra cuenta, o desde la vieja naturaleza, será un fracaso.
¡Debemos estar en Cristo para ser una nueva criatura! Y no es algo que logremos por mérito propio, sino creyendo en la obra de Cristo en la cruz. Teniendo esto claro, ahora sí podemos pasar a los consejos.
3 Consejos para tener una vida de Fe en lo cotidiano
Ahora sí, vamos con los consejos:
1- Recuerda quien eres en Cristo
Suena básico pero necesario. Cuando tu identidad cambia al cambiar tu entorno significa que has olvidado quien eres en Cristo.
Juan 1:12 – “Mas a todos los que le recibieron… les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”
Gálatas 4:6-7 – “Ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios.”
Efesios 1:7 – “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados…”
Colosenses 1:13-14 – “Nos ha librado de la potestad de las tinieblas… en quien tenemos redención…”

Podríamos dar muchos más ejemplos, pero quiero hacer énfasis en la culpa que sentimos cuando no podemos congregarnos de forma tradicional.
Nos sentimos pecadores, creemos que perdimos la salvación, pensamos que Dios está enojado con nosotros.
¡Perdemos la identidad en Cristo que nos dice que fuimos perdonados, redimidos, que somos hijos!
Como pastor, esto quizá no me convenga, porque algunos podrían decir:
“No voy al local con mis hermanos, eso no cambia quién soy”.
Pero no debo mentirte ni manipularte para que hagas una obra (congregarte). Para mí es más importante que crezcas en el conocimiento de Dios y que, como resultado, obres genuinamente. Tal vez congregarte con nosotros sea parte de esa obra, pero no quiero que lo hagas solo porque crees que eso te hace más hijo de Dios.
No te sientas menos cristiano porque estás en el extranjero o porque tus turnos laborales coinciden con reuniones importantes de la iglesia. Si vas a hacer un sacrificio para congregarte, que no sea por miedo a dejar de ser hijo de Dios, sino porque lo decides por obediencia / amor, por dirección de Dios, etc.
¡Un cristiano genuino vive su fe a diario! No estar en el local no lo hace dudar de su identidad, porque la recuerda cada día.
2- Responde a la nueva naturaleza en Cristo
Si estás en Cristo, eres una nueva criatura, aunque la carne siempre quiera predominar.
Al igual que yo, es muy probable que anheles hacer la voluntad de Dios. Si tienes ese sentir de parte de Dios, ya sea pequeño o grande, ¡responde a lo que el Espíritu Santo te está guiando!
2 Corintios 5:17 – “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es…”
Efesios 4:24 – “Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios…”
Responde a lo que esa nueva criatura desea hacer, entendiendo que la naturaleza se impone a todo lo que la rodea.
Por ejemplo, sigues siendo humano si estás en tierra, en un avión o bajo el agua; tu naturaleza no cambia. Lo mismo ocurre con cada especie sobre la tierra.

No existe algo como: el domingo soy humano, pero en la semana seré un gato.
La naturaleza no funciona así. Cuando decimos que eres nueva criatura, lo eres el domingo y para siempre; en el extranjero y en cualquier lugar; en el trabajo y donde sea.
¡Donde estés, responde a la nueva naturaleza en Cristo!
Si dependemos de un lugar para comportarnos de forma íntegra, probablemente no estamos viviendo como cristianos genuinos.
3- Recuerda que no estás solo
No pretendo invalidar la importancia de estar conectados con las personas de tu iglesia local. Para muchos no es fácil adaptarse a un país nuevo, estar lejos de los hermanos que aman, o enfrentar solos las luchas de la semana.
Mi intención no es menospreciar ese sentir.
Pero no tienes por qué estar solo. Lo hermoso de todo esto es que no somos un club pequeño en una región; somos parte de un cuerpo global llamado la Iglesia.
Las probabilidades de que encuentres a un creyente dondequiera que vayas son muy altas. ¡Qué bueno aprender a tener comunión con todos!
Ama a los hermanos que están lejos y que extrañas, pero no pases por alto a quienes también son parte del cuerpo de Cristo y hoy conviven contigo.
1 Corintios 12:27 – “Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”
Y por supuesto, lo más importante Dios nunca te ha dejado, ni lo hará:
Hebreos 13:5 – “No te dejaré, ni te desampararé.”
¿Eres un cristiano genuino? | Reflexión final
En resumen, los tres consejos que te compartí buscan enseñar lo siguiente:
- Entiende que el local no te hace hijo de Dios.
- Compórtate de forma íntegra más allá del local, en lo cotidiano.
- Ten comunión con la Iglesia, es decir, con todos los creyentes del mundo.
Hermano, sigues siendo de Cristo sin importar las razones que hoy no te permiten estar en un evento o culto. No justifico con esto que, pudiendo estar, no estés; solo te animo a permitir que el Señor examine tu vida y que lo que hagas ya no lo hagas por los motivos equivocados.
Reflexiona y valora que puedes congregarte con tus hermanos, sin importar el método o la forma que se utilice. Y si tu vida ha cambiado y ya no es como antes (saliste al extranjero, trabajo, nuevas responsabilidades), no olvides tu naturaleza, la cual tiene un propósito en Cristo.
Cierro con este versículo porque enfatiza que no estamos solos y nos recuerda lo que hacemos como parte de nuestra naturaleza:
Mateo 28:19-20 – “Id… y haced discípulos a todas las naciones… yo estoy con vosotros todos los días…”

